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(no subject) [Apr. 30th, 2013|03:01 am]

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(no subject) [May. 14th, 2008|09:44 pm]
Laocoonte y sus hijos



En la mitología griega Laocoonte era el sacerdote de Apolo Timbreo de Troya, casado con Antiopa y padre de dos hijos. Después de que los sitiadores aqueos hubieran simulado una retirada, los troyanos encontraron un caballo construido de madera en las puertas de llión. Laocoonte alertó de que dentro del caballo podía haber tropar aqueas y sugirió quemarlo. Pero las tropas troyanas no le hicieron caso. En su osadía, lanzó palos en llamas con el proposito de quemarlo, pero en el instante en que esto ocurre, dos grandes serpientes emergen de las aguas y devoran a sus hijos. Perplejo, se lanza en lucha contra las serpientes donde también resulta devorado.

De la tradición de Virgilio se desprende que el castigo de Laocoonte se debe a la profanación de haber tratado de destruir el regalo a su deidad, razón por la cual nadie le creyó. Otra tradición dice que Laocoonte había roto la prohibición de Apolo al casarse y tener hijos. Otra fuente señala que Laocoonte había profanado la imagen de Febo, cuando se unieron en himeneo delante de la imagen. De haberle creído, la treta de Odiseo hubiese sido un rotundo fracaso, cambiando el curso de la guerra de Troya.


La escultura representa el instante en que el Sacerdote Laocoonte es enroscado por dos serpientes junto a sus dos hijos. Según los críticos de arte el conjunto escultórico representa la impotencia y el dolor sobrehumano. Teorizadores sobre el Arte como Lessing han propuesto a partir del estudio del grito de Laocoonte una poética sobre el arte.

Cuando el conjunto fue descubierto en 1506 a Laocoonte le faltaba el brazo derecho, por lo que se hizo un nuevo brazo en posición extendida. Sin embargo, cuando en 1957 se descubrió el brazo original, este estaba doblado, precisamente en la posición que Miguel Ángel había propuesto para la reconstrucción.


(información de http://es.wikipedia.org/wiki/Laocoonte)
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(no subject) [May. 2nd, 2008|04:24 pm]
El grito (Edvard Munch)



El grito
es un grito sobre el sentido de la existencia. Ante la angustia existencial hay dos soluciones: olvidar las preguntas que no tienen respuesta y huir, que es la postura adoptada por los dos paseantes que siguen las líneas rectas hacia la inexistencia del punto de huida; o bien dudar de la propia existencia. Esta última es la que adopta el “gritador”. Su cuerpo, sus manos, su cabeza, su boca, su grito se diluyen en las líneas curvas del océano y el cielo fusionándose. El ambiente, las leyes, las reglas de la sociedad, simbolizadas por la balaustrada derecha,  no pueden detener esta disolución.

 La fuente de inspiración para El grito podría encontrarse, quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron una dolencia bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892: “Paseaba por un sendero con dos amigos –el sol se puso- de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio –sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiodoro y de la ciudad- mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.”

 El cuadro fue expuesto por primera vez en 1893, formando parte de un conjunto de seis piezas titulado Amor. La idea de Munch era la de representar las distintas fases de un idilio, desde el enamoramiento inicial a una rotura dramàtica. El grito representaba la última etapa, envíenla en sensaciones angustiosas.
La obra no fue muy bien acogida por la crítica y, el conjunto Amor fue clasificado como “arte demente” (más tarde el régimen nazi clasificó a Munch de artista degenerado y retiró todos los cuadros que había en una exposición en Alemania).

 A finales del siglo XX, El grito adquirió estatus de icono cultural que comenzó en el período post-segunda guerra mundial. En 1961 la revista Times utilizó la obra en la portada de su edición dedicada a los complejos de culpa y a la ansiedad. Entre 1983 y 1984 Andy Warhol realizó una serie de estampaciones de seda sobre las obras de Munch. La idea fue desacralizar la pintura devaluando su originalidad y conviertiéndola en un objeto de reproducción en masa.

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(no subject) [Apr. 28th, 2008|03:40 am]
Eros y Psique


 Antonio Canova reproduce el momento culminante del mito de Eros y Psique tal y como lo narra el escritor latín Apuleyo en El Asno de oro.
Según el propio autor, esta obra representa el momento en que Eros (el amor) acude a despertar a Psique (el alma) del profundo e infernal sueño en el que había quedado sumida tras haber abierto el jarrón que le había entregado Proserpina, diosa del infierno.

La obra representa de una forma muy efectista todo el amor, la pasión y el deseo que surge repentinamente entre dos amantes. En el abrazo mutuo, ambas cabezas quedan enmarcadas entre los brazos, creando un centro de atención principal. Las líneas convergentes de las alas y las piernas del dios forman un aspa que concentrará aún más la visión en ese centro. El cuerpo de la joven es una prolongación de esta estructura, los brazos y las piernas forman parte de una diagonal prolongada. Al mismo tiempo toda la composición tiene una forma espiral que acentúa la unión de las dos figuras y el sentimiento de liberación del sueño, en el gesto de Psique de abrazar hacia lo alto a quien viene a despertarla. Las figuras están dispuestas en una posición de dificultad que nos produce al mismo tiempo una complejidad psicológica y una carga fuertemente erótica.

La escultura está formada por una estructura muy articulada que origina una composición centrípeta, con un gran contraste entre el material y el vacío, entre la luz y la sombra. Se convierte el mármol en el material ideal para representar el calor de los cuerpos, la vitalidad y el sentimiento, algo que parece alejado de un material en apariencia frío y en apariencia alejado de la naturaleza viva.
Canovas se recrea en el conocimiento de los clásicos, vuelve sin complejos su vista hacia las composiciones griegas y romanas, hacia sus técnicas nunca superadas y hacia sus motivos, sus fuentes y sus misterios mitológicos. Es el retorno hacia la perfección de formas, el gusto por el desnudo y la recuperación de la delicadeza en el cincelado de las superficies.

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